Decisiones contra el planeta. Colaboración para SIZART 170612


Los hechos muestran que en el último siglo ha aumentado el nivel del mar 19 centímetros, que la extensión del hielo marino en el ártico ha disminuido más de un millón de kilómetros cuadrados cada diez años en las últimas cuatro décadas, y que de 1900 a la fecha la temperatura promedio del planeta ha aumentado casi un grado centígrado. Las consecuencias han sido desastrosas en diversos aspectos, entre ellos, uno fundamental es la biodiversidad, Según el Global Environment Outlook, la extinción de especies está ocurriendo cien veces más rápido que la tasa natural, y es de esperarse que se acelere entre 1000 y 10000 veces más rápido que la tasa natural en las próximas décadas

Por otro lado, no hay duda de las evidencias científicas del calentamiento global, de las emisiones de dióxido de carbono y del efecto que ha tenido la actividad humana en dichos procesos, de tal manera que negar esto, representa un grave peligro para las generaciones futuras y el planeta en su conjunto.

El anuncio del presidente de los Estados Unidos la semana antepasada de retirarse de los compromisos adquiridos en el denominado Acuerdo de París del año 2015 para disminuir la emisión de dióxido de carbono y mitigar el calentamiento global, y que entró en vigor el 4 de noviembre del 2016, es a estas alturas un disparate, y la comunidad internacional lo ha manifestado. Los intereses que supone defender con la salida del acuerdo serán también víctimas de las consecuencias del cambio climático y ahí es donde encuentra uno la evidencia de lo corto de miras que resultan quienes dirigen la principal economía del mundo, pero que en su decisión se llevan entre las patas a la posibilidad de un planeta mejor.

Los seres humanos no podemos quedarnos cruzados de brazos y necesitamos acciones decididas. No es congruente quejarnos de empresas contaminantes y por ejemplo, seguir usando en exceso grandes vehículos de consumo exorbitante de combustibles. Las acciones diarias de racionalización en nuestro consumo y nuestro estilo de vida, y la conciencia que hagamos con quienes convivimos, es el mejor camino para frenar los intereses mezquinos que se aprovechan de la ignorancia y la falta de visión, y para reconstruir el único destino común que tenemos, que es nuestro planeta.


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